Neurofilia y neurofobia

Written by on 02/05/2018

NEUROFILIA Y NEUROFOBIA

El diálogo entre Educación y Neurociencia.

En esta nueva entrada de Bracum, vamos a tratar un tema de que pone de manifiesto las dificultades que, en ocasiones, aparecen en el diálogo entre Educación y Neurociencia. Con esta finalidad, partiremos de la valiosa información aportada por una publicación de 2016 por parte de Hernando Barrios-Tao que lleva por título Neurociencias, educación y entorno sociocultural.

La relación entre las neurociencias y la educación no siempre se estructura sobre la base de un claro consenso que permita una sinergia óptima entre los objetivos de uno y otro ámbito. De este modo, después de que haya transcurrido cierto tiempo desde que las investigaciones neurocientíficas ofrecieran sus descubrimientos a la educación, todavía encontramos cierta polaridad que hace que se establezcan dos claras posturas, la de los defensores y la de los detractores.

  • De una parte, el polo neurofílico:

    Sustenta su posicionamiento a través de la argumentación favorable resultante de los aportes, orientación y ayuda que los resultados de la investigación neurocientífica puede ofrecer respecto a los procesos educativos.

  • En el extremo contrario, el bando neurofóbico:

    Destaca la dificultad de generalización de los resultados al proceso educativo aduciendo las remarcables diferencias existentes entre los contextos experimentales y los puramente educativos. De este modo, se acusa a la neurociencia educativa de sobregeneralizadora y sobresimplista.

A este respecto, en una revisión de Edelenbosch y cols. (2015), se analiza la “brecha” existente entre neurociencia y práctica educativa al tiempo que se valoran algunos factores destacados por diversos autores que podrían acentuar esta separación:

  1. Expectativas poco realistas sobre el impacto directo de la neurociencia educativa (Ansari, De Smedt y Grabner, 2011).

  2. Barreras idiomáticas y falta de comunicación entre los investigadores y los profesionales de la educación (Pickering y Howard-Jones, 2007).

  3. Diferencias filosóficas y epistemológicas entre la investigación y la práctica (Samuels, 2009).

  4. La educación como campo tradicionalmente impermeable a la influencia científica (Samuels, 2009).

  5. La negativa a que se enseñe a los niños a partir de una visión neurofisiológica porque no tiene en cuenta los argumentos morales y políticos (Davis, 2004).

En cualquier caso, a pesar de las dificultades, críticas y desavenencias, la mayoría de las propuestas concluyen con la necesidad de un claro diálogo entre neurociencias y educación ya que, algunos resultados neurocientíficos podrían ofrecer información acerca de las problemáticas vinculadas con el aprendizaje y otras contribuirían a fortalecer o reorientar ciertos procesos educativos.

La sinergia entre educación y neurociencias requiere, por tanto de la colaboración, interacción y aprendizaje mutuo que contribuyan a superar cualquier tipo de barrera que en el pasado haya acentuado la distancia y que acabe por materializarse en el avance conjunto de los dos ámbitos.

Para más información, recomendamos la lectura del artículo de Hernando Barrios-Tao denominado Neurociencias, educación y entorno sociocultural.

REFERENCIAS:

  • Barrios-Tao, Hernando (2016). Neurociencias, educación y entorno sociocultural. Educ.Educ. Vol. 19. No. 3. pp. 395-415.

  • Edelenbosch, R., Kupper, F., Krabbendam, L. y Broerse, J. E. W. (2015). Brain-based learning and educational neuroscience: BoundaryWork. Mind, Brain, and Education, 9 (1), 40-49.

 



Comments
    • Bracum   On   03/05/2018 at 9:28 am

      Muchísimas gracias. Es un placer crear estos contenidos. Esperamos seguir aportando valor. Saludos cordiales, equipo Bracum.

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