Motivación intrínseca y neurociencia.

Written by on 29/04/2018

MOTIVACIÓN INTRÍNSECA:

LAS CLAVES SEGÚN LA NEUROCIENCIA

Si bien en la última entrada de Bracum, nos centrábamos en la emoción como elemento clave en los procesos de aprendizaje, hoy vamos a analizar la motivación intrínseca como otro de los aspectos de mayor relevancia para poder comprender cómo se organiza el comportamiento humano. Para ello partiremos de una revisión de Di Domenico, S. I., & Ryan, R. M. publicada recientemente.

El concepto de motivación intrínseca es muy habitualmente utilizado cuando tratamos de describir las mejores y más constructivas maneras de motivar. Bien sea en el ámbito educativo, en el deportivo o en el de cualquier organización laboral, este fenómeno representa un elemento clave. Pero, ¿Qué es la motivación intrínseca? ¿Es algo que se aprenda o forma parte de nosotros? ¿Cuál es la base neurobiológica de la motivación intrínseca? A lo largo de este artículo analizamos estas y otras cuestiones relacionadas.

Al hablar de motivación intrínseca nos referimos a aquellas tendencias espontáneas de las personas que les impulsan a ser curiosas, a buscar desafíos, a ejercitar y desarrollar sus habilidades de conocimiento, aun en ausencia de recompensas externas. Se trata de un tema que ha sido estudiado durante las últimas cuatro décadas, especialmente en lo referente a su relación con las mejoras de aprendizaje y rendimiento, la creatividad, desarrollo óptimo y bienestar psicológico.

Cuando estamos motivados intrínsecamente, nos enrolamos en actividades porque simplemente se consideran interesantes e inherentemente satisfactorias, sin embargo, cuando estamos extrínsecamente motivados, realizamos ciertas acciones con la finalidad de obtener alguna consecuencia instrumental externa como pueda ser la obtención de una recompensa, la evitación de un castigo o algún resultado valioso.

¿Cómo surge el concepto de Motivación intrínseca?

El término de motivación intrínseca sería adoptado por Harlow en 1950 para describir el fenómeno por el cual los monos rhesus persistían en el juego con unos puzzles incluso en ausencia de recompensas. De hecho, Harlow pudo observar como, con la introducción de recompensas se producía una reducción de la exploración manipulativa espontánea. Estas y otras observaciones similares desafiaron algunos puntos de vista comportamentales previamente aceptados que consideraban los comportamientos intencionales como elementos invariablemente controlados por  el refuerzo (por ejemplo, desde el conductismo de Skinner, 1953).

Bracum

Harry Harlow, 1950.

¿Qué puede aportar la neurociencia al estudio de la motivación?

Recientemente, ha sido el ámbito neurocientífico el que se ha interesado por esta temática con la finalidad de examinar los sustratos neurobiológicos de la motivación intrínseca a través de sus métodos, hecho que es de gran relevancia por tres motivos principales: primero porque el comportamiento y experiencias humanas dependen del cerebro; segundo, porque la neurociencia ofrece la posibilidad de analizar procesos internos que no son accesibles a través de los auto-informes o la observación; tercero, porque los métodos de la neurociencia pueden ser utilizados para investigar los procesos motivacionales con un mayor nivel de detalle y resolución que los ofrecidos por los métodos experimentales y comportamentales.

¿Cuál es el sentido de la motivación intrínseca?

La neurociencia afectiva sugiere que la motivación intrínseca humana tendría sus raíces en mecanismos ancestrales de los mamíferos encargados de la exploración y el juego. Los estudios de neuroimagen indican que los estados intrínsecamente motivados dependen de regiones neurales propias de los sistemas dopaminérgicos.

Desde los puntos de vista evolutivo y del desarrollo, la motivación intrínseca ofrece diversas ventajas adaptativas para los organismos. Así, mediante esta se expone a los organismos a nuevas situaciones y por lo tanto a nuevas oportunidades para desarrollar habilidades y competencias que serán beneficiosas para abordar futuras situaciones. Por tanto, la motivación intrínseca sería especialmente importante para aquellas especies que tienen un período de desarrollo postnatal prolongado y habitan en medios complejos (Wilson, 2000).

Siguiendo a Deci y Ryan (2000):

“Si la gente no experimentara satisfacción aprendiendo solo porque sí, sin la necesidad de refuerzos externos, no existiría nuestra tendencia a desarrollar las habilidades y capacidades que han hecho posible que descubriésemos fuentes de alimentación alternativas, la migración, etc.”

¿Cuál es la relación entre motivación intrínseca y la exploración?

En el estudio de las bases neurobiológicas de la motivación intrínseca, hay que hacer mención necesaria al concepto de exploración que según, la neuroetología afectiva se refiere al hecho de que los mamíferos poseen un sistema de exploración que energiza muchos tipos de conducta exploratoria que se caracterizan por ser de tipo espontáneo e incondicionado y que llevan a los animales a lugares en los que los mecanismos del aprendizaje asociativo les permiten desarrollar estructuras de conocimiento, que les permiten alcanzar procesos mentales superiores que facilitarán, en última instancia, la supervivencia.

¿Existe algún modelo neurobiológico animal sobre la motivación intrínseca?

El mayor desafío al que se enfrentan los investigadores de los sustratos neuronales de la motivación intrínseca es la ausencia de un marco neurobiológico claro a partir del cual establecer hipótesis e iniciar la investigación exploratoria. Así, en ausencia de una teoría que actúe como guía, resulta también difícil diseñar paradigmas experimentales que se ajusten adecuadamente al estudio de los componentes de la motivación intrínseca.

En las investigaciones desarrolladas con ratas, las estructuras clave implicadas en el sistema de exploración incluyen el Área Tegmental Ventral, el Núcleo accumbens, el córtex prefrontal ventromedial y las proyecciones dopaminérgicas que nacen en el Área Tegmental Ventral. Estas regiones son frecuentemente conocidas como la red cerebral de recompensa.

LA Johnson/NPR

LA Johnson/NPR https://www.npr.org/

La evidencia conceptual y empírica sugerirían la importancia de los sistemas dopaminérgicos como base para el mantenimiento de los comportamientos intrínsecamente motivados. A lo largo de diferentes especies de mamíferos, parece observarse una relación entre la dopamina y las experiencias positivas relacionadas con la exploración, los nuevos aprendizajes y el interés en explorar el espacio.

A pesar de la clara relación conceptual entre motivación intrínseca y la transmisión dopaminérgica, solo dos estudios han ofrecido evidencias directas de la asociación entre estos dos procesos (de Manzano y cols., 2013; Gyurkovics y cols., 2016). El grueso de la investigación disponible ofrece apoyo indirecto a la hipótesis de que la dopamina constituye un substrato de la motivación intrínseca, de manera que la investigación con manipulaciones farmacológicas de la dopamina podría ser la línea de investigación clave que desvele esta incógnita.

CONCLUSIÓN.

Los resultados de las investigaciones analizadas en la revisión de Di Domenico, S. I., & Ryan, R. M. (2017), sugieren que la motivación intrínseca es inherente a los seres vivos con un desarrollo postnatal prolongado que viven en entornos complejos. De este modo, el ser humano estaría intrínsecamente motivado para aprender y adaptarse a nuevas situaciones.

Es nuestro deber desde la escuela asegurar que esta tendencia innata hacia la exploración sea incentivada a lo largo de todo el proceso educativo ya que la necesidad de nuevos aprendizajes nos acompaña a lo largo de todo nuestro desarrollo vital. De no ser así, la escuela estaría actuando en contra de uno de los preceptos esenciales del aprendizaje.

AGRADECIMIENTOS.

Esperamos que sea de vuestro agrado y os damos las gracias por estar ahí. Vuestros comentarios son bienvenidos y nos ayudan a seguir mejorando.

Atentamente, Israel Alberola y Mª Carmen Pastor

REFERENCIAS.

– Di Domenico, S. I., & Ryan, R. M. (2017). The Emerging Neuroscience of Intrinsic Motivation: A New Frontier in Self-Determination Research. Frontiers in Human Neuroscience, 11, 145. http://doi.org/10.3389/fnhum.2017.00145

– de Manzano, Ö., Cervenka, S., Jucaite, A., Hellenäs, O., Farde, L., and Ullén, F. (2013). Individual differences in the proneness to have flow experiences are linked to dopamine D2-receptor availability in the dorsal striatum. Neuroimage 67, 1–6. doi: 10.1016/j.neuroimage.2012.10.072

– Gyurkovics, M., Kotyuk, E., Katonai, E. R., Horvath, E. Z., Vereczkei, A., and Szekely, A. (2016). Individual differences in flow proneness are linked to a dopamine D2 receptor gene variant. Conscious. Cogn. 42, 1–8. doi: 10.1016/j.concog.2016.02.014

– Ryan, R. M., and Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. Am. Psychol. 55, 68–78. doi: 10.1037/0003-066x.55.1.68


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Comments
  1. Ludi   On   09/05/2018 at 3:00 pm

    Muchísimas gracias por el post, Bracum.
    Este es uno de los aspectos por los que llevo un tiempo observando y intentando reflexionar y sacar conclusiones. Y la pregunta que siempre llega a mi mente es ¿Somos concientes los profesionales de la educación del tipo de motivación que fomentamos en nuestros alumnos y nuestras alumnas? ¿Les damos la portunodad de crecer de acuerdo a SUS motivaciones o, por el contrario les animamos a experimentar en situaciones externas a sus intereses?
    Felicidades por el blog y muchas gracias.

    • Bracum   On   10/05/2018 at 4:31 pm

      Muchísimas gracias a ti por valorarlo. Es un placer poder aportar nuestro granito de arena a la comunidad.
      Esperamos seguir generando contenidos de interés.
      Saludos cordiales. Equipo Bracum.

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