Capítulo #7: Lifelong learning (Aprendizaje a lo largo del ciclo vital)

Written by on 21/10/2018

CAPÍTULO VII: LIFELONG LEARNING (Aprendizaje a lo largo del ciclo vital)

Saludos amigas y amigos. Sed todos bienvenidos una semana más a Bracum, vuestro espacio de educación, cerebro y ciencia. En el capítulo de hoy abordamos un tema de gran interés como es el del aprendizaje a lo largo e todo el ciclo vital o lifelong learning. Esperamos que sea de vuestro agrado.

CONTENIDOS:

  1. Qué es el “lifelong learning”?
  2. Implicaciones del “lifelong learning” en el ciclo vital.
  3. El cambio de paradigma y la formación del educador.
  4. El neuromito del día.
  5. Conclusión.
  6. Referencias.

1. ¿Qué es el “lifelong learning”?

El cerebro humano es un órgano extremadamente plástico que cambia su estructura y su funcionamiento de forma constante a partir de la experiencia, con el objetivo de garantizar la adaptación del individuo a un entorno también cambiante.

Estos procesos de plasticidad cerebral constituyen la base biológica de aprendizaje y memoria y se hallan presentes durante todo el ciclo vital del ser humano. Sin embargo, esta visión es relativamente nueva y todavía hoy el saber popular está impregnado de ideas relacionadas con que el aprendizaje solo es posible durante la infancia y primera juventud porque cuando nos hacemos adultos ya no somos capaces.

De este modo, tradicionalmente, la educación ha consistido en impartir conocimientos para que los niños pudieran enfrentarse a los retos de un mundo relativamente predecible en el que tendrían que vivir. En contraste con esta asunción, hoy en día vamos tomando conciencia de que el estudiante ya no necesitará tanto de esos conocimientos, como de un conjunto de habilidades que les permitan navegar en un mundo cada vez más impredecible y más caracterizado por el cambio continuo.

Un abordaje que da respuesta a las dos circunstancias antes descritas es el propuesto por el “lifelong learning” ( traducido como aprendizaje a lo largo de la vida; o aprendizaje, educación permanente). Este puede ser entendido como la búsqueda continua, voluntaria y auto-motivada de conocimiento por razones personales o profesionales.

Aun habiendo existido prácticamente a lo largo de toda la historia de la humanidad, el “lifelong learning” adquiere una importancia capital con el desarrollo y evolución de la sociedad de la información y se erige como una cultura de aprendizaje que se sustenta en valores como los democráticos y humanistas.

Tanto es así que la UNESCO considera que “El aprendizaje a lo largo de la vida para todos es una condición sine qua non para erradicar la pobreza y el hambre, al tiempo que el contar con ciudadanos informados y activos es la clave para mantener la paz y la democracia”.

2. Implicaciones del “lifelong learning” en el ciclo vital.

El aprendizaje a lo largo de toda la vida genera toda una serie de implicaciones y necesidades. A continuación pasamos a analizar algunas de las más relevantes.

  • El “lifelong learner” alfabetizado necesita ser un emprendedor dotado de habilidades de auto-aprendizaje así como de una disposición digital (“digital readiness”) que le permitirán aprender, desaprender y reaprender en la interfaz de la comunicación oral, escrita y la comunicación apoyada por las TIC.

  • En la era del “lifelong learning” el recurso limitante ya no es el conocimiento sino las habilidades emprendedoras. En este nuevo paradigma, la responsabilidad para el desarrollo de habilidades pasa de la colectividad a la persona. El “lifelong learner” es un aprendiz autodeterminado.

  • En “lifelong learner” tiene que reunir unas características básicas como son la curiosidad, motivación, capacidad de autoaprendizaje y disposición digital. Gracias a estas será capaz de crear, innovar, adaptarse al cambio, asumir riesgos y de enfrentarse a los retos que le planteará el entorno de incertidumbre.

  • Según parece, las diversas investigaciones desarrolladas en este ámbito señalan a que desde niños tenemos una tendencia natural a explorar nuestro entorno para darle sentido. Somos curiosos por naturaleza, aprendemos a través del juego, nos hacemos preguntas para motivar la búsqueda de respuestas y siguiendo a Gerver, lo más importante es que no tenemos miedo de emprender y equivocarnos, circunstancia que desgraciadamente suele cambiar con el paso de los años.

  • La educación formal puede llegar a disminuir el deseo de aprender natural en los niños por su falta de naturalidad. Esta escuela del control originada en la revolución industrial y guiada por el paradigma de los contenidos, puede llegar a representar el epítome de la desmotivación.

  • En relación con lo anterior y con internet revolucionando la manera en que se accede a cualquier contenido y proporcionando recursos inmediatos de aprendizaje, la escuela debe cambiar su rol y centrarse en potenciar las habilidades necesarias para el “lifelong learning”.

  • La escuela orientada al “lifelong learning”, por tanto, debe abandonar el modelo de preparación para la superación de exámenes para convertirse en un entorno de empoderamiento donde niños y niñas se vean motivados a aprender activamente, a explorar y a debatir.

3. El cambio de paradigma y la formación del educador.

¿A qué nos referimos con el cambio de paradigma? Tradicionalmente la visión de la escuela es la que Robinson, K. y Aronica L. (Robinson y Aronica 2015) nos describen de manera muy clara: ““En las historias que se cuentan a menudo, la línea entre la realidad y la ficción se desdibuja hasta tal punto que es fácil confundirlas. Esto mismo sucede con la versión que suele darse del sistema educativo y que muchas personas consideran cierta, aunque no lo sea ni, de hecho, no lo haya sido nunca. Dice así:

Los niños van a la escuela de enseñanza primaria fundamentalmente para adquirir conocimientos básicos en lectura, escritura y matemáticas. Estos son esenciales para que su rendimiento académico sea satisfactorio durante la enseñanza secundaria. Si siguen estudios superiores y se gradúan con nota, encontrarán un trabajo bien remunerado y el país también prosperará.

 

En esta versión del modelo educativo, la verdadera inteligencia es la que utilizamos en los estudios académicos: los niños nacen con distintos grados de inteligencia y, por tanto, algunos sirven para estudiar y otros no. Los que son muy inteligentes van a universidades prestigiosas con otros compañeros igual de brillantes en el ámbito académico. Los que se gradúan con nota tienen asegurado un trabajo profesional bien remunerado con despacho propio. El paso por la escuela de los alumnos que no poseen una inteligencia innata tan elevada no resulta tan satisfactorio. Algunos suspenderán o abandonarán los estudios. Aquellos que terminan la enseñanza secundaria pueden decidir no continuar estudiando y buscarse un trabajo mal pagado. Otros proseguirán los estudios, pero optarán por una formación técnico-profesional menos académica que les reportará un trabajo administrativo o manual decente, con una caja de herramientas propia.

 

Cuando se plantea de forma tan negativa, esta interpretación del sistema educativo acaba pareciéndose a una caricatura. Pero, cuando consideramos lo que sucede en muchas escuelas, cuando escuchamos las ambiciones que muchos padres tienen para sus hijos, cuando reflexionamos sobre lo que están haciendo numerosos legisladores en todo el mundo, parece que sí opinan que los sistemas educativos actuales son válidos en  lo fundamental; aunque, según ellos, no funcionan tan bien como deberían porque ya no se exige tanto como antes. En consecuencia, casi todos los esfuerzos se centran en aumentar los niveles académicos recrudeciendo la competencia y exigiendo más responsabilidades a las escuelas”.

¿Qué ocurre en consecuencia? Hay millones de graduados universitarios buscando una salida laboral que no existe. Cada vez más, desde el mundo laboral se demanda sujetos con capacidad de resiliencia, creatividad y flexibilidad para resolver problemas y adaptarse a los cambios constantes que la sociedad de la información ha traído a nuestras vidas. Y la escuela sigue funcionando como una mera transmisora de conocimientos para poder capacitar al alumnado a un trabajo en el futuro.

En los centros de enseñanza se perpetúan las metodologías de transmisión de conocimientos entre el profesorado y el alumnado sin tener en cuenta que la información está en la red. El educador no debería ser el poseedor del conocimiento sino acompañar en el proceso de aprendizaje dando las herramientas necesarias al alumnado para flexibilizar su pensamiento, sus opiniones, desarrollar su creatividad y llegar a soluciones diversas ante situaciones cambiantes. Si dotamos al alumnado de herramientas flexibles serán capaces de utilizarlas para problemas presentes y futuros.

En consecuencia, debemos desterrar la formación en la modalidad de aprendizaje de conocimientos que nos servirán para toda la carrera profesional y primar la flexibilidad y creatividad que nos serán útiles para la cambiante carrera profesional que se nos plantea, ya en nuestro presente.

4. Neuromito del día.

Y el último punto de nuestro podcast, como ya sabéis, es el Neuromito del día: neuroplasticidad: periodos sensibles vs. neuroplasticidad a lo largo de la vida.

A lo largo del presente podcast hemos estado viendo cómo el aprendizaje a lo largo del ciclo vital forma parte de la naturaleza del ser humano. Ahora bien, hasta hace poco se creía que el cerebro aprendía en unos periodos determinados y acotados en el ciclo vital. Una vez habían transcurrido estos períodos sensibles se pensaba que era muy difícil aprender algo nuevo. Pero esto se ha demostrado que no es cierto.

Siguiendo a Guillén (Guillén J. 2017): “A diferencia de lo que se creía años atrás, nuestro sistema nervioso tiene la capacidad de modificarse y ajustarse a los cambios. Esta propiedad intrínseca del sistema nervioso, conocida como neuroplasticidad, y que permite formar nuevas conexiones neuronales y fortalecer o debilitar otras ya existentes, es la responsable de que el cerebro esté remodelándose y adaptándose continuamente a partir de las experiencias que vivimos, y de que podamos aprender durante toda la vida.

(…) Como cada una de nuestras experiencias tiene un impacto singular, la plasticidad hace que nos podamos liberar de los determinismos genéticos y que cada cerebro sea único.

Desde la perspectiva educativa, el concepto de plasticidad cerebral constituye una puerta abierta a la esperanza, porque implica que todos los alumnos pueden mejorar. Aunque existan condicionamientos genéticos, sabemos que el talento se construye a base de esfuerzo y de práctica continua. Y nuestra responsabilidad como docentes radica en guiar y acompañar al alumnado en este proceso de aprendizaje y crecimiento continuos, no solo para la escuela, sino también para la vida.

Las primeras evidencias sobre la neuroplasticidad se obtuvieron de estudios realizados con animales, personas ciegas o sordas de nacimiento y de otras que habían padecido lesiones cerebrales. Si bien estas investigaciones resultaron fundamentales en el proceso de comprensión de la plasticidad del sistema nervioso, a menudo se objetaba que aquellos experimentos correspondían a cerebros de animales o personas con características excepcionales que podían diferir del comportamiento habitual. Sin embargo, las investigaciones posteriores fueron muy reveladoras y confirmaron que el cerebro de cualquier persona cambia sin cesar y que, incluso, es capaz de asignar una nueva función a una región que cumplía una distinta, por más que existan etapas de mayor sensibilidad, como la infancia”.

5. Conclusión.

Llegamos a la conclusión del presente capítulo, en el que hemos tratado el aprendizaje a lo largo del ciclo vital o “lifelong learning”; hemos hablado de las implicaciones que el aprendizaje a lo largo del ciclo vital tiene para las personas y el sistema educativo, de la formación del educador y hemos acabado con el neuromito del día: la neuroplasticidad vs. periodos sensibles. Os esperamos en la siguiente entrega. Muchas gracias.

Israel Alberola y Mª Carmen Pastor.

6. Referencias:

  • Guillén, J. C. (2017). Neuroeducación en el aula. De la teoría a la práctica.
  • Portero-Tresserra, M.,  Carballo-Márquez, A. (2018). 10 ideas clave de neurociencia y educación. Ed. Graó.
  • Robinson, K. y Aronica, L. (2015). Escuelas creativas. Ed. Penguin Random House Grupo Editorial. Barcelona.

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